Hajime yori
Au wa wakare to
Kikinagara
Atkasuki shirade
Hito o koikeri
Hace mucho tiempo
Aunque sabía que encontrarnos
Sólo podía significar separarnos
Aún así me entregué a tí
Sin pensar en el amanecer
(La última concubina. Lesley Downer)
De alguna forma, sea como sea, te encontraré...
La dejó ir como el viento aliado de otoño deja ir las hojas de sakura, suavemente, livianamente, rozando apenas su mano, dejando atrás sus labios, su boca fresca, madura, joven y tierna, depositando en su pequeña mano unos menukis, una joya de familia, un adorno para la katana del soldado, que entregaba a la que eligió por esposa, continuidad de generaciones representando la luna y las estrellas.
Un intervalo de tiempo deseando unirse en una nueva eternidad, pero la historia era una temible rival, una indeseada enemiga.
Las miradas se cruzaron y se retaron a encontrarse de nuevo, en otro tiempo y en otro lugar...nantonaku, sea como sea, juro que te buscaré y te encontraré.
El soldado abandonó a la mujer para servir al clan Ageha-cho, siguiendo el vuelo de Kamon, la mariposa de alas rojas, el espíritu y la fuerza de la familia que lo preparó para la gloria y el triunfo en la guerra, pero él no deseaba el conflicto, no quería más batallas, sólo deseaba la vida entre el cálido abrazo de su amada y la paz que le era negada en ese tiempo y en ese lugar.
El deseo se hizo fuerte, extremadamente violento, como el impacto de los sables en la contienda, alcanzando el centro mismo de la evolución en torno a su vida y al clan al que debía lealtad.
Cerró los ojos y suspiró, deseando encontrarse en otro lugar y en otro tiempo.
Nantonaku...en otro tiempo, sea como sea...
El tiempo, el amigo al que llamó en su desesperación, acudió a su encuentro y lo envolvió en un manto oscuro y liberador, girando a su alrededor, haciendo volar las horas, los minutos, y los años, haciendo desaparecer, como en un suspiro, la era Kamakura, viajando hacia el futuro, sintiendo un nuevo calor desconocido y abrasador.
Respiró fuertemente, con furia, como si quisiera absorver todo el aire del Universo antes que se agotara, y abrió los ojos, parpadeó y fijó la mirada.
Todo le era desconocido.
Todo menos la mujer que le miraba desde la distancia, al otro lado de la calle, cerca, muy cerca, pero lejana en su tiempo.
Volvió a cerrar los ojos, recordando su rostro, su piel, sus labios...era ella, era ella...nantonaku...
Se aproximó tímidamente y le mostró los menukis que guardaba en su mano.
Ella se asustó y retrocedió, pero recordó que portaba en uno de sus bolsillos algo parecido. Buscó con su mano hasta encontrar la joya cuyo significado no lograba entender hasta entonces. La apretó con su pequeña mano y se la mostró al desconocido.
Los dos alzaron la mirada y susurraron: "nantonaku"... en este tiempo y en este lugar...
NANTONAKU : De alguna forma, sea como sea.
SAKURA : Cerezo.
MENUKIS : Aplicaciones metálicas ornamentales en los laterales del mango de la katana -Tsuka-, considerados amuletos, están en contacto con los dedos del samurái y son muchas veces una joya de familia.
AGEHA-CHO : Clan Taira.
KAMON : Emblema, en este caso es la mariposa (Chô) roja del clan Taira.
Nota de la autora: Taira o Hira en la actualidad (平) es un nombre de un Clan japonés.
En referencia a la historia de Japón, junto con el clan Minamoto, Taira era un nombre de clan hereditario concedido por los emperadores del período Heian a ciertos ex-miembros de la familia imperial.
Los Taira (Hira) fueron uno de los cuatro clanes importantes que dominaron la política Japonesa en el período Heian (794-1185)- los otros fueron los Fujiwara, los Tachibana, y los Minamoto.
El período Kamakura es considerado como el principio de la edad media en Japón. Este periodo da comienzo en 1185 con la llegada al poder de la familia Miyamoto, y termina en 1333 cuando Ashikaga Takauji tomo el poder.
Este relato es propiedad de su autora y está protegido.












