O-KAERI NASAI

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miércoles, 19 de mayo de 2010

RAN. Capítulo XVII. "HANA" 花. La Flor de Oriente





Chichôge
Yoru mo kakorenu
Nioi kana

La flor del dafne
Ni de noche está oculta
Por su perfume








Los cincuenta hombres cabalgaban como uno solo.
Los otros cincuenta soldados, hombres de Hosokawa, los seguían de cerca cubriéndoles la retaguardia. Takeshi sabía donde retenían a Hanako, Kaze, el viento, le susurró la respuesta. Nada como las orillas del lago Mizûmi para ocultar la niebla y a su infame hijo. La bruma de sus orillas ocultaban la maldad del corazón del hombre que traicionó al Imperio.
La senda que conducía a la guarida de Kasumi resultaba difícil de atravesar. Pocos hombres se habían adentrado en sus dominios, temerosos de hallar una muerte segura.
Pero Takeshi no sentía miedo. Prefería mil veces la muerte a la locura de una vida sin la mujer que era la razón de su existencia, pues la vida ya no tendría sentido ni futuro sin ella y la niebla celebraría el triunfo de haber conquistado su corazón. No dejaría que eso sucediera, no mientras sus sentidos le indicaran que la flor seguía viviendo; no mientras su perfume guiara a todos sus sentidos hacia ella. Alzó con fuerza a Jigoku y la katana describió un círculo en el espacio para acabar cortando con furia los obstáculos que se interponían en su camino.

Los hombres de Kasumi observaban a Hanako con lujuria mal disimulada. La joven se sentía cada vez más incómoda y ya no encontraba un refugio donde esconderse de las miradas. La única mujer entre soldados, los cuales seguro que hacía mucho tiempo que no gozaban entre los brazos de una hembra. Porque eso es lo que era en esos instantes: una hembra con la que copular y no una mujer con sentimientos y pensamientos propios. Buscó a su fiel Hoshi, también asediada por las miradas lascivas. Las dos mujeres se refugiaron en la tienda que tenían asignada pero en ella tampoco encontrarían tranquilidad. Kasumi esperaba en el interior con una sonrisa en los labios que provocó un miedo intenso y real, muy real, en Hanako.
Kasumi se acercó a las mujeres y empujó con fuerza a Hoshi haciendo que ésta tropezara y cayera al suelo.
-¡Fuera!, sal de esta tienda y déjame a solas con tu señora-, gritó Kasumi.
Hanako intentó ayudar a incorporarse a la que, más que sirvienta, consideraba ya su hermana, pero un brazo poderoso se adueñó de su cabellera, apartándola con un brusco tirón de la mujer que yacía en el suelo.
-¡He dicho fuera!. No me hagas volver a repetirlo.
Hoshi se arrastró hacia la salida, sintiendo que todo giraba alrededor por el pánico que invadió sus sentidos. ¿Qué pretendía ahora aquel diablo sin escrúpulos?. No pudo hacer nada más salvo mirar al cielo y suplicar a los dioses para que a su ama no le ocurriera algo irreparable.

Los soldados de Yanama se acercaban sigilosamente a su objetivo, sus pasos avanzaban seguros entre la maleza, como una manada de tigres acechando a su presa. El campamento se hallaba sumido en un total silencio roto únicamente por los sonidos naturales del monte y de sus criaturas.
A una señal acordada por Takeshi, los hombres Hosokawa rodearon el perímetro en pocos minutos, agazapándose tras la maleza que les servía de escudo, las manos en la cintura dispuestos a desenfundar sus katanas ante el menor movimiento. Taro guardaba las espaldas de Takeshi, admirando al clan enemigo, ahora unidos en una misma causa y deseó que aquellos samurái se unieran algún día para luchar juntos bajo el sol del Imperio, como hermanos y no como rivales. Aguardó a que todos estuvieran en sus posiciones y con un gesto de arriba a abajo con la cabeza, indicó a Takeshi que aguardaban su siguiente orden.

Kasumi arrastró a la joven hacia el centro de la tienda que les servía de cobijo. Alzó su mano y le tomó la cara, acariciándola con rabia. Hanako intentaba separarse del hombre pero le resultaba difícil, sus manos eran poderosas y la estaban lastimando. El hombre la acercó hacia su cuerpo, apretándola contra sí, haciendo que su espalda se arqueara por la presión. Hanako sintió un asco profundo que subía por su garganta, provocándole arcadas. Sintió la excitación del hombre contra su cadera y susurró, más para sí misma que para el soldado, que antes muerta que atravesar el oscuro túnel que conduce al infierno.


Hoshi salió al exterior, asustada por lo que pudiera sucederle a su señora y escuchó un silbido, un sonido extremadamente familiar que hizo que todo su cuerpo se tensara y llenara de una inmensa alegría. Taro, debía ser el general, ese hombre tan noble por el que ella...desechó esos pensamientos, no podía pensar en esas cosas, no cuando la situación se había vuelto tan peligrosa. Miró a su alrededor pero no conseguía ver nada salvo los árboles que rodeaban el campamento, las tiendas y los...soldados...no habían soldados, ¿qué estaba ocurriendo?. En un instante que duró lo que tarda la mariposa en alzar el vuelo, sintió un brazo apoderándose de su cintura y una fuerte mano tapando su boca.


HANA 花 : Flor.

Haiku:
Tayojo (1772-1865). Traducción de Antonio Cabezas.

Este relato es propiedad de su autora y está protegido

11 Hablan los Danna:

Xibeliuss dijo...

¡Hala! ¿Y nos dejas con toda esta tensión?
;-)
Un abrazo, Carolina

Arena dijo...

Me dejas muy muy preocupada y con algo de miedo en el cuerpo por la situación.
Hôyô chi o i na

Mercedes dijo...

¡¡¡¿Ýa han llegado?!!! Que gusto cuando le den al traidor su merecido...
¡Puf! ¡Que tensión Carolina!

un abrazo

Anabel Botella dijo...

Ay, Carolina, me encanta tu blog. Creo que no me canso de verlo.

El capítulo de hoy nos ha dejado con ganas de más.

Te enlazo al mío pero ya ^^

Carolina dijo...

Xibeliuss, hola!
Sí, es que tengo una vena un tanto sádica.
Un abrazo.
______

Arena, Xibeliuss tenso y tú preocupada y con miedo.
Tendré que abrir una consulta psicológica, jaja.
Veo que ya te has aprendido mi nombre en japonés, gracias.
Hôyô.
______

Mercedes, sí ya han llegado!
Tú también estás tensa?
A lo de la consulta añadiré un remedio japonés antiguo para calmaros a todos!
Abrazos.
_______

Anabel, gracias por ser tan cariñosa conmigo, sabes que estás en tu casa para lo que quieras.
Pronto otro capítulo, que esta novela no es como la de Nieves y se va improvisando sobre la marcha.
Ya tengo enlazado La ventana de los Libros.
Besos, compi!

MiánRos dijo...

Vaya, Carolina, esta vez se me ha hecho cortísimo. ¡¡¡Cómo nos dejas así!!!

Siempre un placer leerte, querida amiga.
Besos,
Mián Ros

Nieves Hidalgo dijo...

Vena sádica es poco decir, hija.
Jope, qué intriga. Y qué c..... ese Kasumi, cada vez le tengo más tirria.
Pero ya está aquñi nuestro héroe. ¿A que sí? ¿A que sí?
Como sea que no, te mato.

Anda, sigue.

Besos intrigados.

Carolina dijo...

Mián Ros, vaya, lamento que haya reultado corto, pero así es como salen las cosas cuando vas improvisando.
Prometo que el siguiente será más largo.
Gracias amigo, mil besos.

Carolina dijo...

Nieves, lo de la vena un tanto sádica me pregunto si no será influencia de una cierta escritora de novela romántica, ya sabes a quién me refiero.
Nuestro héroe está apunto, apunto, apunto...de...
Besos, madrina.

Sidel dijo...

La tensión se palpa en el aire, es como si ese vuelo de la mariposa marcara el suspiro del momento frente a lo que se avecina, el estallido de la batalla, el reencuentro de los amantes....Me voy al próximo capi ya! besitos.

Carolina dijo...

Sí, Sidel tensión a rabiar! jaja
Besitos pa tí!