O-KAERI NASAI

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miércoles, 13 de mayo de 2009

EL DON DE LOS DESEOS





Nana korobi
Ya oki
Si caes siete veces
levántate ocho





Se levantó al anochecer, con las últimas luces del día, y se preguntó por enésima vez cuándo cesaría el dolor. Nunca, respondió su consciencia, despejadas ya las brumas del sueño. Nunca, repitió en voz alta para que el sufrimiento se anclara aún más en su cuerpo, destruído por el odio sin conocer la causa de su orígen.
Forzó a sus piernas a moverse, un pie, luego el otro, acarició sus heridas y cicatrices con suavidad, y el dolor volvió, como un vendaval en pleno invierno, y con él regresó a la barbarie y al sentimiento de haber perdido todo cuanto amaba, dolor compartido por todo un pueblo que no imaginó cuan grande sería el punto de ruptura trágico con su propia historia.

Pero si su mente le otorgara la dicha del olvido y su corazón perdonara, si pudiera dejar de recordar y saber qué fue lo que hicieron mal y en qué se equivocaron. No supo la respuesta, no podía encontrarla y no sabía nada salvo que era la propietaria de aquel horror que invadió su vida un maldito día de agosto.

Inició sus oraciones y quiso pedir a sus dioses que le concedieran un don, un regalo sobrenatural en el que apoyar sus piernas y también, quizás, su propia existencia. Un privilegio extraordinario que nadie más pudiera poseer, hechizo o brujería, qué importaba ya, pero lo necesitaba tanto...
Invocó a sus antepasados para traerlos de vuelta una vez más, para honrarlos y suplicarles, con las piernas maltrechas apoyadas en el duro suelo y con la frente en tierra, símbolo de sumisión y respeto, para rogarles por un poder que la hiciera especial, mendigar por esa fortuna que a bien tuvieran en concederle. Quiso, deseó con fervor que fuera suyo, completamente suyo... el Don de los Deseos.

Encendió una vela perfumada y la estancia se impregnó de un intenso olor a melocotón, suave y aterciopelado, que fue mezclándose con el humo del incienso a medio consumir del altar de oración. La noche cerrada se iluminó muy tenuemente con la recién encendida luz y el sol se ocultó, intentando dar relevo a la luna llena.
De las paredes de piedra de la pequeña habitación brotaron sombras en movimiento, haciéndola intuir que en esos momentos no estaba sola y tenía compañía.
Observó el baile incesante en la fría pared y se atrevió a formular su petición en voz alta mientras sentía un nudo en el corazón. Cerró los ojos para mantener alejadas las visiones perturbadoras e imaginó que una de ellas era su okaasan, a quien tanto echaba de menos.

- Mama, eres tú, mama?

No esperó respuesta, ésta vendría en cualquier instante, sin previo aviso, así era siempre, con lo que continuó con su plegaria:

- Mama, dáme un motivo para continuar, dáme la paz que tanto necesito.

Una de las sombras proyectadas en el muro osciló al ritmo de la llama y pareció adquirir la forma de un dragón fiero y altivo. Revolviéndose en la media luz, la sombra abrió su boca y su aliento habló directo a su alma, atravesándola como una llama incombustible:

- Has invocado a los tuyos y has sido escuchada. El Don te será concedido con el nuevo día, pero deberás utilizarlo con juicio y discreción, pues es un arma peligrosa si no se utiliza con razón y justicia. A la vez es hermoso usado con generosidad y tiento. Que la luz del sol ilumine tus decisiones, pues en el ocaso de tu vida habrás de rendir cuentas. Musume, cuida tus pasos...

Sobrecogida por las palabras que en la noche le fueron susurradas, cruzó sus manos sobre su pecho y reclinó la cabeza, para impedir así que huyera el nuevo don otorgado. Se juró a sí misma hacer buen uso de él con la llegada del amanecer, apagó la vela y esperó.

Con el despunte del primer rayo del sol, arrastró sus tullidas piernas hasta la ventana más próxima y la abrió, se dejó llenar del aire de la mañana y formuló un único, desesperado y anhelado deseo, para que se extendiera a todos los rincones del mundo, a todos los hogares y corazones, a todas las sombras y luces, a todas las almas latentes y vivientes, así como se extienden los vientos y el polvo de la tierra con ellos...
Por un instante sintió algo romperse en su interior, como si el tiempo se hubiera detenido. La brisa suave dejó de soplar y ya no escuchaba el fluir del río. Hasta la cigarra detuvo su canto como si el mundo entero se hubiera sumido en un profundo silencio. Dejó de sentir dolor como si nunca lo hubiera sentido.
Un hermoso y cálido amanecer se divisaba en el horizonte, con un nuevo día y un nuevo comienzo.
Su deseo se hizo realidad y traspasó las fronteras del mundo conocido, ahogando todos sus sentidos, llenándola por entero. La Paz se instaló, por fin, en lo más hondo de su corazón...

OKAASAN : Madre
MAMA : Mamá
MUSUME : Hija mía


Este relato es propiedad de su autora y está protegido

4 Hablan los Danna:

Carolina dijo...

Hola a todas! Esta vez no hay relato dedicado, pero quería explicaros por qué escribí los vuestros:
Sidel: no sólo por el nombre de tu espacio sino porque me parece que eres como un bosque, inmenso, acogedor y lleno de sueños y de ganas de aprender.
Belén: porque escribes de maravilla y eres tenaz, intuitiva y sensitiva.
Naoko: ya te lo dije, porque eres fuerte, guerrera y peleona.
Y esto es lo que me transmitís cuando leo lo que escribís, vuestras fuertes personalidades me inspiran. Ha sido un placer y espero no terminar aquí, sino dedicaros muchos más mientras estéis ahí. Ese es mi deseo, mi Don de los Deseos.
Besos de Geisha.

Sidel dijo...

Que bonito! muchas gracias, este bosque siempre tendra su entrada abierta para acogerte y refugiarte cuando lo necesites. En cuanto al relato, maravilloso, me ha encantado sobretodo esto "para que se extendiera a todos los rincones del mundo, a todos los hogares y corazones, a todas las sombras y luces, a todas las almas latentes y vivientes, así como se extienden los vientos y el polvo de la tierra con ellos" Es precioso este texto, me alegro de que tengas tanta inspiración por que todos los días miro haber si hay un nuevo relato esperando a ser leido, por que son bellos y especiales...Y sí me hacen soñar...Besos.

Annick dijo...

Ha tenido la sabiduria de esperar al dia siguiente para expresar su deseo; asi , seguro lo tenia mas claro.
Precioso relato.

Abrazos desde Malaga.

Naoko Hatake dijo...

Perdona por no venir hace tiempo, estaba un poco ocupada, ya me haci afalta venir a visitarte.

gracias otra vez por el relato ^^. y por las razones por las que lo escribiste ^///^

respecto al relato de esta vez, me facino, me atrapaste otra vez, lo senti como si fuese yo la protagonista, el dolor, un dejo de desperacion, la espectacion y la paz...el renacer de las cenizas.

voy a leer los otros que siguen ... ya que hace mucho q no vengo y no quiero perderme nada de lo que escribas.

besos linda ^^