Consume tu vida en el fuego
Renace de tus cenizas
Sal a la luz del sol
Carolina
El Destino quiso que naciera una fría noche de Noviembre, en el mágico año chino de la Serpiente. Un parto difícil en el que casi perdí la vida que aún no había comenzado, difícil y gélido como la oscura noche.
No recuerdo a mi madre y mi padre se deshizo de mí a los pocos años, sin remordimientos, sin pensamientos de ningún tipo ni deseos de buena fortuna. Sin embargo, mi Hebi siempre me acompañó, forma parte de mi espíritu como los dedos de mis manos acompañan mi cuerpo, hacia un destino desconocido...
No soy común entre mis congéneres. Mis ojos verdes, herencia de un antepasado europeo, son luces que nadie quiere mirar y me rechazan por mi aspecto, a pesar de que soy una mujer oriental y me visto con mis suaves kimonos de seda.
Mi Hebi me dice que soy especial, que debo entender lo que el insólito destino preparó para mí, pero no veo el final y no sé qué será de mí.
Tengo el temperamento de mis antepasados, soy ágil y fuerte, por ello me entreno en el noble arte de la lucha con espada, siempre alerta mi instinto de supervivencia ante los ataques de la vida.
Peleo con furia, el fuego que me aporta Hebi consume cuanto encuentra a su paso, dejando cenizas que son parte de mí, de mi alma oscura como la noche que me vió nacer. Dejo tras de mí lágrimas amargas de desesperación y sé, que algún día, este fuego arderá por completo en mi interior, que morirá conmigo y quedaré en el olvido. No me importa, es mi futuro y mi profecía, la continuidad de mi existencia como portadora de muerte y desolación.
Esta serpiente, el ave fénix que guía mis pasos, debe ser destruída por su propio fuego primigenio, desde el orígen de su nacimiento, para renacer a una nueva vida, brillante y única.
Es mi única culpa, mi error y mi sistema de gobierno, nada ni nadie influyó en mis decisiones, en mis pensamientos. No me arrepiento de nada. El bien y el mal que hice en este mundo fueron consecuencia directa de mis actos. No me arrepiento de nada, mucho menos de ser yo misma, y soy libre.
Soy y seré hasta el Final de los Tiempos, la Serpiente de Fuego...
HEBI : Serpiente
Este relato es propiedad de su autora y está protegido
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2 Hablan los Danna:
Este relato tiene un trasfondo que me tiene fascinada. El ave fénix, lo que representa ese renacer de las cenizas esta muy identificado con el mes de noviembre, porque es cuando el otoño muere pero a la vez surge otra estación, todo muere para volver a vivir, es como el ciclo de la vida eterno y por ello, yo que también nací en noviembre guio mis pasos a través del ave fénix y puedo morir una y mil veces pero volveré a renacer....Fantástico como siempre....besines.
Querida Sidel: el Ave Fénix es uno de los símbolos del signo de Escorpión. Es el único que puede renacer de sus cenizas porque el escorpión es autodestructivo. Ese renacer es un poder que nos viene dado por la fuerza de Plutón, el planeta que rige nuestro signo.
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