O-KAERI NASAI

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lunes, 17 de mayo de 2010

RAN. Capítulo XVI. "NANTONAKU" 何となく. El Vínculo del Amor

Ichiwa kite
Nakanai tori de aru

Hay un pájaro que ha venido
Y que no canta



Hoshi, la estrella que cuidaba y protegía a Hanako, se desvivía por ella.
Día a día y noche tras noche, dedicaba su atención y sus cuidados a la concubina hasta que ésta empezó a recuperarse de su herida. La mujer resultó ser una enviada de los dioses, pues poco a poco consiguió despertar el alma dormida de la flor de oriente.
Pero si bien su cuerpo se restablecía, el alma de Hanako se hallaba perdida en las tinieblas de la desesperación. Su espíritu inquebrantable acusaba la larga ausencia del soldado, aunque ella estaba segura que él la hallaría, de alguna forma y de alguna manera; es la ley de Nantonaku, el vínculo que une a dos seres iguales forjados en un mismo fuego, enlazados por toda la eternidad. Sólo debía esperar, aguantar como fuera preciso y...sobrevivir.

Takeshi seguía buscando sin descanso. Su instinto le indicaba el camino a seguir y la senda a través de la cual encontraría a su mujer. Los días posteriores al secuestro de Hanako se alió con la Tierra y con sus elementos para seguir su rastro y consiguió que hombres fieles al clan Yanama decidieran unirse a él; un pequeño ejército de cincuenta hombres, todos ji-samurái, soldados obligados a abandonar sus tierras para luchar, ofrecieron sus servicios al joven soldado, sintiéndose mitad ashigaru, soldados de a pie dispuestos a defender los derechos de los campesinos que habían quedado semiolvidados en la guerra Ônin, La Destructora. La lealtad en el grupo era incuestionable, pues muchos de ellos lucharon junto a su padrino, Kazuo, y junto a sus venerables amigos desaparecidos en el último combate. Taro, el veterano general que le salvó la vida, le acompañaba en su más importante misión.
La noche anterior a la partida para buscar a la flor, Takeshi recibió una visita inesperada.

Hanako decidió dejar de lamentarse por su desgracia y encarar la crueldad de su destino. No quería implorar piedad y no lo haría. Su capacidad de sufrimiento aún no había rebasado el límite y soportaría lo que los dioses tuvieran a bien ofrecerle, la vida o la muerte, pero no la humillación, eso jamás lo consentiría la que una vez fuera la favorita del Shogún de Japón.
Kasumi, en lo más profundo de su miseria esperaba la fama y la fortuna a través de Hanako. Su intención era entregarla al jefe del clan Hosokawa para que éste pudiera negociar con el gran señor Ashikaga; la preferida del gobernador sería una joya valiosa para un intercambio de poderes y conseguir una salida digna a la tan lamentable derrota del ejército rival.
Pero los dioses del Imperio no podían consentir tan ruines planes y decidieron intervenir en el destino de los hombres...



Hosokawa Katsumoto recibía la noticia del apresamiento de Hanako con furia y temor. Era la última canallada del traidor que le ayudó en el enfrentamiento con los Yanama. El Señor del clan Hosokawa había perdido la primera batalla pero no estaba dispuesto a perder también su honor de samurái. No podía consentir vivir una vida sin dignidad y debería soportar aún más años de lucha sin tregua, sin cuartel, dando lo mejor de sí mismo aunque estuviera equivocado. La Historia tendría su última palabra sobre ello. Supuso que los dioses estarían complacidos con la decisión que acababa de tomar y se dirigió al puesto de avituallamiento de Takeshi dispuesto a hablar con él.
Takeshi no esperaba tan singular visita. Que el enemigo se adentrara en su terreno para parlamentar no era algo habitual, pero quiso escuchar lo que el gran guerrero quería decir; le debía ese privilegio, no en vano podían solucionarse conflictos con la fuerza de las palabras y no con las armas.

Hanako tenía libertad para moverse por el amplio territorio controlado por Kasumi, pero se sentía continuamente vigilada y observada por sus hombres. La incomodidad de su situación no la impidió dejarse llevar por sus pensamientos y seguir caminando hasta el gran lago Mizûmi. Sus aguas transparentes de un azul pálido y débil reflejaban el gran cielo que cubría al país. Se asomó a su quieta superficie y percibió el lamento profundo del pueblo que clamaba por sus derechos, un pueblo que se ahogaba en su propia desesperanza, y se sintió triste, muy triste.

Hosokawa saludó a los hombres del ejército enemigo con una profunda reverencia. Los soldados de Yanama respondieron con igual solemnidad.
-Taro, Takeshi, he venido hasta vosotros arriesgando mi propia vida, pues es mi orgullo de soldado el que está en juego y no quiero perderlo.-El general aspiró hondo, le costaba trabajo continuar. -He decidido que ya basta de tanta traición, quiero ganar o perder en esta guerra sin artificios y sin trampas. Si bien el traidor buscó cobijo bajo mi familia, es ahora ella quien lo repudia por su bajeza. No quiero más tratos con él, no quiero que mi kamon se vea mancillado por su falta de honor.
-Sabemos cuáles son tus sentimientos y no esperábamos menos de tí, del gran Señor Hosokawa. Los daimyo pueden estar orgullosos de contarte entre ellos, Katsumoto-san, líder entre los hombres. Nosotros tampoco podemos perdonar la traición, bien lo sabes,- respondió Taro acercándose e intentando intimidarle con su formidable presencia.
-Por ello quiero hacer un trato con vosotros. No es justa la forma de ganar ventajas y privilegios de Kasumi. El hijo de la niebla deberá pagar por sus errores y yo quiero y debo ser la puerta que abra el proceso.
-¿Cómo lograrás tu propósito?,- alzó la voz Takeshi, nervioso. -¿Cómo, si puede saberse?.
Hosokawa lo miró firmemente y le respondió:
-Os indicaré dónde encontrar a vuestra flor.
-Ya sé dónde se encuentra, Katsumoto, mis sentimientos guiaron mi búsqueda, como Mangetsu, la luna llena, indica la ruta a los caminantes perdidos en la noche. No puedes decirme nada que no sepa ya.
-Bien, pues; entonces sólo me queda pactar una tregua contigo y ayudarte a recuperarla. Después todo volverá a lo que nos importa. La guerra volverá.
Takeshi le tendió la mano y habló despacio:
-Gran Señor, hagamos justicia con los inocentes. El resto que lo decidan los dioses.
Ambos guerreros apretaron sus brazos en señal de paz, de honor y de dignidad. Por un breve tiempo serían aliados en una causa común, la búsqueda y el rescate de la concubina. Hosokawa no deseaba que una mujer se interpusiera en los acontecimientos, y no por la posibilidad de que fuera perjudicial para su causa, sino porque jamás permitiría que alguien sin escrúpulos se aprovechara de la debilidad de un inocente.
Hoy, el clan Yanama y el clan Hosokawa eran aliados.
Mañana se enfrentarían a muerte.



NANTONAKU :  "De alguna forma", "Sea como sea". (Ver el relato Nantonaku).
JI-SAMURÁI : Samuráis que abandonan las armas para trabajar las tierras y son llamados a la batalla, debiendo atender ambas cosas, las tierras y la guerra.
KAMON : Emblema del clan.
DAIMYO : Señores feudales al servicio del Shogún -gobernador de Japón-.

Haikus:
Taneda Santôka (1882-1940). Traducción de Vicente Haya, Hiroko Tsuji.
Este relato es propiedad de su autora y está protegido.

9 Hablan los Danna:

Anabel Botella dijo...

Qué blog más bonito tienes, Carolina. Es un placer pasearse por aquí :)

Carolina dijo...

Anabel, bienvenida!!!
Qué gustito que estés aquí, paséate cuanto quieras y cuando puedas.
Un beso enorme!

Sidel dijo...

Menos mal que la dignidad, la cordura y el respeto han ganado esta batalla, si los enemigos son capaces de aliarse para salvar la vida de esa bella flor. ¿Por que no parlamentar también por la guerra?? Bueno por lo menos harán algo bien... Que emoción, van a rescatarla y ya de paso darán su merecido a Kasumi.... Esta genial!!! besitos.

Carolina dijo...

Sí, está genial, pero lo digo porque me contagias tu entusiasmo, lobete.
A ver si son capaces de utilizar las palabras y no las katanas.
Besines, guapa!

Arena dijo...

Que bueno es poder y saber hablar, siempre, hablar para poder equilibrar en la medida justa desde la razón y con sentido común.
Hôyô Carolina

Xibeliuss dijo...

"la vida o la muerte, pero no la humillación" O la vida según nuestras propias reglas, las que hemos aceptado. Creo que en este capítulo, especialmente, has retratado de forma muy precisa el espíritu de este pueblo.
Un abrazo, carolina

Carolina dijo...

Siempre Arena, siempre hablar antes que llegar a las manos, aunque en casos tan graves en los que la Historia está implicada ya ves que es inevitable.
Hôyô amiga mía

____________

Sí, Xibeliuss, procuro transmitir la tradición y el sentido del HONOR de los japoneses, algo que no existe en el mundo occidental (bueno sí existe el honor pero con un sentido muy, muy diferente).
Un abrazo, samurai de Sanabria

MiánRos dijo...

Después del capítulo anterior donde Hanako ha tomado conciencia de la gravedad de la herida, y no sólo carnal sino anímica, ya que ha descubierto su aislamiento, pasamos a una alianza por el bien de la joven guerrera; no está pero que nada mal; ha sido una buena variante; no sé si a Kasumi le va a gustar este nuevo ardid de la autora, ¿acaso se lo has preguntado?

Un placer; seguiremos leyendo, querida amiga.
Besos,
Mián Ros

Carolina dijo...

Mián Ros, estás hoy humorístico, me gusta también tu variante.
Creo que Kasumi no va a estar para nada de acuerdo con lo que le tengo preparado. Y no, no se lo he preguntado, ¡sorpresa!
Besos, amigo.