O-KAERI NASAI

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jueves, 13 de mayo de 2010

RAN. Capítulo XV. "KANASHIMI" 悲しみ. El Sentimiento del Samurái



Ochizama ni
Mizu koboshikeri
Hanatsubaki

Cae del árbol
Y derrama su agua
Una camelia


Un día más
De la noche y la flor
Brota el rocío
Kotori




La desolación reinaba en el lugar e invadió su alma; se adueñó de sus sentimentos y pensamientos, no dejando espacio para nada más, nada que no fuera la flor y el jardín que crecía en su interior desde que la conoció.
No podía vivir sin ella, el pecho se le encogía a cada inspiración y le faltaba el aire al pensar en una larga vida sin ella. No quería vivir si no era con Hanako, no quería, no lo deseaba, sólo suspiraba por una muerte rápida si no lograba reunirse con ella de nuevo. Debía encontrarla, arrancarla de los enemigos que la retenían como el agua de lluvia necesaria para calmar la sed...la sed de venganza, el único sentimiento del que Kasumi era capaz de hacerse dueño. Porque quien estaba detrás de la desaparición de la concubina era el hijo de la niebla, de eso estaba Takeshi completamente seguro.
Kamikaze se aproximó a su dueño, pateando el suelo con fuerza, indignado por no haber llegado a tiempo para impedir que se llevaran a la flor. Takeshi acarició la testuz del animal y apoyó su frente contra la del caballo para animarlo.
-No es culpa tuya, amigo. Ni aún cuando los dioses te hubieran otorgado alas habríamos llegado a tiempo. Esto no es más que una prueba para nosotros. Ella sigue viva, lo sé, lo presiento,-Kamikaze relinchó con furia-; concentrémonos en buscarla y aceptemos lo que el destino nos depare y acatemos las decisiones de los dioses.

Hanako despertó con una fuerte punzada de dolor en la espalda. Estaba herida, eso era evidente, pero no podía calcular la profundidad del corte ni si la carne abierta había sido invadida por la infección. Solo debía esperar a que alguien viniera a ayudarla, a curar su herida y a informarla de su situación. No sabía quién se la había llevado, apartándola del camino a Kyoto, a su corazón. Necesitaba respuestas pero intuía que sólo un hombre estaba tras su desaparición. Sus ojos confirmaron sus pensamientos cuando Kasumi entró en la tienda donde descansaba. Se acercó a la mujer y la volvió contra el suelo para observarle la espalda. Era una tigresa con ojos de gato, fuerte y luchadora, pero él se encargaría de que no volviera a rebelarse, doblegando sus ansias de matarlo y su espíritu indomable.
Hanako apartó con desprecio la mano del hombre que la tocaba. La indignación se reflejó en su mirada y Kasumi estalló en una estruendosa carcajada, provocando náuseas en Hanako, quien tuvo que realizar un esfuerzo considerable para no abofetearlo.
-Preciosa flor, pronto tu rebeldía será sometida y únicamente sentirás deseos de servirme. Eso sucederá antes, mucho antes de que tu soldado pueda encontrarte, si es que lo consigue.- Kasumi rió de nuevo y Hanako percibió la crueldad en su rostro y la veracidad de sus afirmaciones. Estaba dispuesto a todo el muy...cerdo, la escoria del pueblo, del ejército. Ni tan siquiera se le podía comparar a un ladrón, o a un asesino. No existía nada peor en este mundo que un soldado sin honor, un hombre capaz de la más alta traición, un ser al que no le importaba ver morir a su gente, por ambición y riqueza. Por ello sería condenado a muerte, si lograban detenerle las fuerzas del shogún, menguadas por la batalla contra Hosokawa. A éste le importaba bien poco el destino del hijo de la niebla. Le había ayudado, ciertamente, pero su deslealtad hacia los suyos le producía repugnancia. Hosokawa aceptó la moneda de cambio que Kasumi le ofrecía; pensó que, al menos, podría asegurarse un futuro digno, pero como guerrero fiel al código samurái no estaba seguro y se sentía incómodo. No era la forma en que actuaba un samurái, así que dejó que los sucesos futuros le dieran la respuesta.



Hanako se sentía débil y estaba segura que la fiebre comenzaba a invadir su cuerpo. Con los ojos semicerrados percibió una figura que se acercaba hacia ella y le tocaba la frente...Hoshi, su fiel sirvienta estaba junto al camastro intentando sanar sus heridas. Ah, Hoshi...gracias a los dioses estaba a salvo...y... cayó en una profunda inconsciencia.

Takeshi observaba el lugar buscando pistas, algo que pudiera conducirlo al lugar donde retenían a Hanako. Sus ojos vislumbraron el brillo de un instrumento afilado, una wakizashi impregnada en sangre. Por los dioses, si Hanako estaba herida, si se hubieran atrevido a tocarla...les arrancaría el corazón con sus propias manos y jamás permitiría que sus almas descansaran en paz.
Debía concentrarse, confundir su esencia con la madre naturaleza para poner en evidencia al enemigo y perseguirlo hasta el mismísimo infierno.

Aspiró el aire puro del monte, se dejó llevar por los sonidos del bosque. Kamikaze resopló al sentir la presencia de los elementos que componen la sustancia del Universo. El agua se tornó inquieta en pequeños remolinos que atraparon las formas de vida de Mizûmi, el gran lago al pie de Hiei. La tierra se abrió en pequeños surcos de temblor, transmitiendo la energía que habita en su interior. El fuego de Kazán, el volcán, fue absorvido por el brillo mortal de Jigoku, la poderosa katana. Kaze, el Viento, le trajo el olor de la niebla indicando al adversario.
Takeshi desplegó todos sus sentidos y abrió su mente al Dairokkan.
Sabía dónde buscar a la flor.


Hanako sufría por Takeshi. Poco le importaba el dolor de su herida, estaba preocupada por él. Ni siquiera podía imaginar la situación en la que se hallaba, ¿o si?. La calentura de su cuerpo le impedía pensar y apretaba los dientes para amortiguar los manejos de Hoshi sobre su espalda.  La niña flor derramaba su sangre, su rocío de invierno entre las manos de la estrella que la cuidaba.
Kasumi la visitaba continuamente para asegurarse que se restablecía. La necesitaba viva para llevar a cabo sus planes, y la mortificaba susurrándole en mitad de la fiebre que pronto tendría a su enemigo al alcance y que lo destrozaría con sus propias manos. La imagen del cruel soldado se confundió entre sueños con Hebi, la serpiente, cuyas fauces devoraban a todos...hasta que un jinete resplandeciente como el sol que ilumina el imperio cortaba su cabeza en mitad del caos.
Hanako despertó sobresaltada y sonrió.
Takeshi venía a por ella y restablecería el orden.


KANASHIMI 悲しみ : Tristeza.
MIZÛMI : Lago.
KAZÁN : Volcán.
JIGOKU : Infierno.
DAIROKKAN : Sexto sentido.
HEBI : Serpiente.

Haikus:
Matsuo Bashô (1644-1694). Traducción de Teresa Herrero, Jesús Munárriz.
"Un día más". Mercedes Pérez Collado -Kotori- "El reflejo de Uzume".

Este relato es propiedad de su autora y está protegido.

10 Hablan los Danna:

Xibeliuss dijo...

¡Este Kasumi se merece todo lo que se le viene encima! Despreciado hasta por aquellos a los que sirve...
Un abrazo, Carolina

Carolina dijo...

Xibeliuss, ciertamente Kasumi pagará por su crueldad y sus errores. Hasta el enemigo le desprecia, pero es que el enemigo también tiene su código de honor.
Un abrazo, samurai.

Belén dijo...

Uixx, otro capítulo. Menos mal que ayer me puse al día que si no... bueno, nos quedamos con la intriga para el fin de semana ¿lo has hecho a propósito o qué?

Mercedes dijo...

Bien... yo confío en la fuerza de los sentimientos. Me encanta como se ha aunado con la Naturaleza para encontrar el camino el hacia su amada.

Muy bueno, seguiremos con la intriga...

Un abrazo Carolina.

Nieves Hidalgo dijo...

Decididamente odio a Kasumi.
Lo estoy pasando fatal, aunque imagino que la encontrará.
¿verdad?
Takeshi tiene que llegar pronto, por favor.
Y luego dices tú que yo te hago sufrir....

Hala, a esperar.

Besos

Carolina dijo...

Belén, no, no lo he hecho a propósito pero me resulta divertido que lo creas.
__________

Mercedes, yo también creo en la fuerza de los sentimientos y en la conexión con la naturaleza.
Un abrazote.
__________

Nieves, decididamente, yo también lo odio. espero que sí, que la encuentre! Ay, dioses, mira que si no lo consigue...
Bueno, lo de hacerte sufrir, digamos que me he tomado la revancha.
Besos de geisha.

Arena dijo...

Sigo sufriendo!!que lo sepas...
Hôyô

Carolina dijo...

Arena, ¿es que todos estamos sufriendo igual?. Voy a tener que remediarlo!!
Hôyô

Sidel dijo...

Corre, corre Takeshi. Tienes que llegar a rescatar a tu flor. Aguanta Hanako pronto luchareis juntos por vuestra vida! Kasumi, lo pasarás mal en la otra vida eso seguro, nadie queda impune de la traición y la separación del amor... Esta interesante!!! besitos.

Carolina dijo...

Por los dioses, Sidel!
Te paso el teclado y acabas tú la historia...qué bueno, menudo entusiasmo!!
Besitos alucinados.