O-KAERI NASAI

maikos tadaima -en casa-Coches de ocasionanunciosjuegosTest de VelocidadLetras de cancionesCompra y venta de pisosOfertas de Trabajo

viernes, 9 de abril de 2010

RAN. Capítulo V "HENKA" 変化. Vientos de Cambio



Suzukaze ya
Aota no ue no
Kumo no cage


Un viento frío
Sobre arrozales verdes
Sombras de nubes

Una campana
Tan sólo una campana
Se opone al viento 

Benedetti





    El sol ardiente de aquel día lejano en que el shogún Ashikaga envió a Kazuo a iniciar una guerra fraticida alcanzó su máximo esplendor, cubriendo con un calor extraño las frías tierras de los campos de arroz, segando con sus rayos, como si de resplandecientes hojas de katanas se tratara, los finos tallos de la planta de la que dependía el país y la vida de sus súbditos, al igual que las espadas cortaban cabezas en el campo de batalla.

    Kazuo se entrevistó en ese mismo instante con sus más importantes mandos en la futura batalla que se avecinaba.

    - Debemos combatir, Kazuo, no podemos permitir que los daimyo se apoderen del país; hemos de dejar volar nuestras almas, desenvainar nuestras katanas, ¡hai!- el inicio de la conversación no podía ser más agresivo y contundente; el coronel Amaya bajó la cabeza después de dejar oir su voz, en un rígido saludo militar.
    Kazuo dirigió la mirada a Kasumi, joven teniente incorporado desde hacía muy poco tiempo, encontrando cierta comprensión, pero sin adivinar sus oscuras intenciones.
    -¿Qué opinas, Kasumi?. Habla, te lo ordeno!.
    -Mi señor, antes deberíamos confirmar que los asuntos son tan graves como parecen, no creo que debamos preocuparnos.

    Kazuo, el viejo general, no podía dar crédito a lo que sus oídos escuchaban. La amistad que le unía a Ashikaga le sumía en un estado de alerta y desconfianza permanente, sólo atenuada por la actitud de Takeshi, el soldado al que adiestró en el arte de la guerra desde que era un niño, y en quien depositó su confianza y sus ansias de un futuro mejor.
    Miró con furia a su lugarteniente y le lanzó otra pregunta, con malicia, con doble intención:
    -Kasumi, ¿qué es lo que debes confirmar?, ¿qué malos vientos son los que te aconsejan?. No entiendo por qué no debemos preocuparnos. Acaso el sol de nuestro imperio te nubló la visión con su fuerte resplandor, o quizás la luna llena te atrajo a su lado oscuro y te ofreció fortuna.- Kazuo respiró hondamente,y , mirándole a los ojos, prosiguió: -dime, Kasumi, ¿de quién eres hijo, de la luna o del sol?.
    -¡Soy leal a nuestro shogún!-, exclamó con furia Kasumi, -y no permitiré que lo pongas en duda, ¡jamás!, ¡y bajo ningún concepto!; aunque el sol se escondiera durante milenios, el hijo de la niebla continuaría buscando su luz. No malinterpretes mis palabras, Kazuo, o tu espada y la mía se besarán para siempre en un encuentro mortal, dejando a tu espíritu vagar por este cielo sin forma alguna de arrepentimiento!
    El viejo general se encontraba cansado, como su señor; aún así, consiguió reunir las fuerzas necesarias para dirigirse a Taro, el más veterano de sus soldados, y aquel a quien otorgó una vez su confianza, en un tiempo no muy lejano.
    -Taro, mi fiel samurái, díme, qué opinas tú.
    El soldado de viejas y plateadas sienes lo miró con franca sinceridad y respondió dejando escapar un suspiro:
    -Kazuo, mi leal hermano, mi corazón está con el shogún, pero se avecinan vientos de cambio. Mi consejo es viajar hacia Kyoto y entrevistarnos con los daimyo, escuchar sus exigencias, sus reproches y deseos. Sólo así podremos contener la guerra. De otro modo...no creo que el imperio resista ni un minuto más.
    Kazuo apreció las palabras del veterano guerrero. Debían partir inmediatamente hacia Kyoto, hablar con los señores feudales e impedir la hecatombe que amenazaba sus vidas y al país, de otro modo todo un mundo se derrumbaría, un mundo que nadie sería capaz de reconstruir. Pero antes debía conocer el resultado de las entrevistas secretas que Takeshi, su protegido, había llevado a cabo con las familias más importantes del país.
    Los soldados se miraron los unos a los otros, inclinaron sus cabezas en una suave reverencia plagada de compromisos y miradas cómplices. De ahí al triunfo o al olvido, a la supervivencia del Sol Naciente o a la    Era de la Noche Oscura, mediaba únicamente un paso.
    O el giro mortal de una espada...

    En la estancia Kiyoshi todo estaba sumido en una suave luz producto del atardecer. Las enredaderas que recordaban los fuertes brazos de Takeshi representaban un bálsamo para el corazón de Hanako, y los dedos que sintió en su espalda, en sus caderas, fueron testigos de una inesperada y dulce conmoción que se apoderó de todos sus sentidos, hasta que ya no pudo pensar más y la conciencia se evaporó en un vuelo de mariposas flotando en una eterna caída del sol en el cielo, un sol amenazado por vientos de cambio, implacables como el tifón asolando las costas del país y destruyendo, con su viento divino, la flota invasora de Mongolia, tanto tiempo atrás. Una noche para recordar viejas historias, y una noche para escribir la futura historia.
    La mujer de pestañas largas como los pétalos de una flor, se giró para enfrentarse a su kokoro, su vida inmortal, la que perdudaría siempre que él continuara existiendo.
    Se lanzó a sus brazos, con la alegría que produce el nacimiento de la vida, nuevamente encontrada y que se creyó perdida, con la furia del amor que sólo conoce a quien lo busca y que tan gratos encuentros depara.
    Hanako besó a Takeshi y éste respondió con la energía de un tigre largo tiempo dormido. Separaron sus bocas unos segundos, los que Hanako aprovechó para aspirar el aire puro de la medianoche, y le susurró:
    -Takeshi, dômô arigatô!
    -Gracias!, ¿por qué, mi amor?-, respondió Takeshi acariciando su dulce cara.
    -Por continuar vivo. Y gracias a Kamikaze por devolverte a mi lado. Dime, ai, dime que noticias traes de tu viaje.
    Takeshi dejó caer los brazos, profundamente abatido y su sombra se hizo más intensa bajo las suaves luces de las antorchas que iluminaban el jardín de Kiyoshi.
    -Hanako, el viejo samurái Ashikaga debe tomar una decisión. Los daimyo están divididos, quieren un cambio, y unos desean que le suceda su hermano Yoshimi, y otros desean que sea Yoshihisha, su hijo, quien tome las riendas del poder.
    -¿Y tú?, ¿qué es lo que deseas tú?-, Hanako quería, deseaba su repuesta como no había deseado nunca nada antes.
    Takeshi suspiró hondo y acarició la envoltura de su katana, su segunda piel. Hanako era la primera.
Se revolvió furioso, dejando entrever una ira acumulada desde hacía mucho, mucho tiempo, y la dejó fluir, con la presencia de la concubina todo le era más fácil y sencillo.
    -Hanako-san, lo que yo quiero es un mundo en paz. Lo que yo deseo es un universo donde únicamente estemos tú y yo. Eso no es posible ahora y debo tomar partido...debo hablar con Kazuo.- Takeshi aspiraba el aire, fuertemente, visiblemente agitado, y trató de calmarse.
    -Mi vida, mi cielo azul, sabes que te quiero y que lo daría todo por tí, pero el maldito deber me impulsa a abandonarte de nuevo. Pero volveré,  juro por mis antepasados que tú y yo tendremos un futuro juntos.
La abrazó con una fuerza infinita. Lo único que en ese preciso momento quería no era abandonarla, pero debía hacerlo. Y lo que era más importante, se preguntaba de qué lado estaba y qué decisión debía tomar.
    Dejó ir a Hanako con determinación y salió corriendo de Kiyoshi; se sentía como una campana dispuesta a sonar cuando el viento soplara con fuerza, una campana ofreciendo resistencia al gran huracán que se aproximaba.




HENKA   変化 : Cambio, transformación. AMAYA : Noche de lluvia.
KASUMI : Niebla.
TARO : Primogénito varón.
KOKORO : Corazón (núcleo vital del ser humano), alma, mente.
DÔMÔ : Gracias.
AI : Amor.
SORA : Cielo.

Nota de la autora: El shogunato Ashikaga (足利幕府, Ashikaga bakufu) fue el segundo régimen feudal militar establecido por los shōgun del clan Ashikaga durante los años 1336 hasta 1573. El período es también conocido como el período Muromachi y se debe su nombre al área de Muromachi en Kioto, donde el tercer shōgun Yoshimitsu estableció su residencia.
Este shogunato fue creado, debido a que su fundador, Ashikaga Takauji, quien estaba del lado del Emperador contra el anterior shogunato Kamakura, el clan Ashikaga tuvo un poder compartido con el gobierno Imperial, mayor al que tenía el shogunato Kamakura. Sin embargo, fue un shogunato débil, comparando al shogunato Kamakura y al shogunato Tokugawa. La mayoría del poder regional aún permanecía en los daimyō provinciales, y el poder militar del shogunato dependía mayormente en la lealtad de éstos al clan Ashikaga. Debido a que los feudos de los daimyō se volvían más poderosos, y tenían sed de poder, esto desencadenó en una guerra civil al final del shogunato, también conocido como el Período Sengoku.
El shogunato Ashikaga fue destruido en 1573 cuando Oda Nobunaga depuso al decimoquinto y último shōgun Yoshiaki, expulsándolo de Kioto. A partir de ese momento pasarían treinta años, hasta que en 1603 se instaura el tercer y último shogunato en Japón, el shogunato Tokugawa.

Haikus:
Morikawa Kyoroku (1655-1715). Traducción de Antonio Cabezas.
Mario Benedetti (1920-2009).


Este relato es propiedad de su autora y está protegido.

13 Hablan los Danna:

Arena dijo...

Una vez mas , me dejas en ascuas!!
Hôyô Carolina

Carolina dijo...

Y yo?, yo también estoy en ascuas!
hasta que no me pongo frente al teclado y empiezo a escribir, no sé lo que sucederá -bueno, miento, algo sí sé, pero no todo-. ¿Cómo saldremos de este lío, Arena-san?
Hôyô, sora!

Xibeliuss dijo...

¡Por fin he podido ponerme al día! Me he leído cuatro capitulos de una tacada... y me he quedado enganchado. Gran historia, Carolina. Consigues trasladar todas las bondades de tus cuentos cortos a un relato largo, manteniendo la tensión y el interés. Sigamos, pues, la historia de estos tiempos tenebrosos.
Un abrazo

Carolina dijo...

Xibeliuss, menuda "jartá" te has pegado! y no me extraña que te hayas quedado enganchado, no por que el relato lo merezca, sino porque leer tanto te deja embobao quieras o no.
Sigamos juntos, pues, samurái de Sanabria!
Abrazos.

Nieves Hidalgo dijo...

Y yo con este blog acabo aprendiendo idiomas. ¡Me entusiasma que utilices las palabras y nos pongas la traducción!
Es una historia tierna, llena de fuerza y de pasión. Hanako... me parece estar viéndola. Y a Takeshi se le ve tan enamorado...
Me gusta el blog, su colorido, sus dibujos, sus fotos y su música. Es una pena no tener tiempo para estar todo el día en él, pero el deber llama.

De nuevo, te felicito por tu forma de narrar, porque haces volar la imaginación.


Muchos besos

Carolina dijo...

Hola Nieves-san!
No sabes lo que cuesta introducirse en el idioma japonés, un día he de hablar sobre ello.
Y sí, Hanako me ha robado el corazón, a mí! creo que es un personaje muy tierno y muy inteligente, muy intuitivo. Ay! y Takeshi creo que se parece un poco a tu Miguel, salvando las distancias, fuertes, apasionados y capaces de enamorarse profundamente.
Sé que no tienes mucho tiempo y que el deber te llama, como llama a Takeshi, por ello te agradezco que busques estos momentos para estar conmigo.
Muchos besos, dômô arigatô gozaimasu, Nieves!

Sidel dijo...

He visto la foto de los protagonistas en el lado derecho del blog, hacen una pareja muy bonita!La historia se pone cada vez más interesante y tensa,¿Podrán vivir su amor Hanako y Takeshi??? ¿Esa guerra es una locura? ¿No se puede pactar de alguna manera? Espero que nos desveles pronto los misterios, jeje. Me gustó mucho. Lametones de lobo.

Carolina dijo...

Sidel, esperaba que alguien comentara lo de las fotos y tenías que ser tú, jeje. puse estas fotos porque me parecían los auténticos protagonistas, los que yo tengo en mi imaginación, y las personas nos introducimos más en el relato y nos hacemos cómplices de los personajes más profundamente si conocemos quienes son físicamente, aunque no sean reales.
Todas las guerras son una locura, a ver qué pasará!
Besos de geisha!

Belén dijo...

Lo de no saber qué va a pasar hasta que uno se pone a escribir... debe venir de familia. Nunca he creído en las historias "con mapa", aquellas en las que ya sabes de antemano qué es lo que le va a pasar a cada personaje. Yo sólo tengo una ligera idea de lo que quiero que hagan, peroluego ellos... ¡¡hacen un poco lo que les da la gana!!! (Sin Pedigrí es una excepción)

MiánRos dijo...

Hola Carolina,

No es por agobiar, pero quiero seguir leyendo. Ir disipando los tiernos sentimientos del hombre en contrariedad a la crueldad que muestran sus manos manchadas de guerra.

Enhorabuena por el relato querida amiga.
Besos,
Mián Ros

Carolina dijo...

Belén, hola tata, sí, debe ser cosa de la Genética, con mayúsculas, como diría Lyodrán, que lo tengo un poco abandonado al pobre. Es verdad que los personajes van haciendo un poco de las suyas jeje.

Mián Ros, no me agobia, al contrario, yo también quiero retomar la historia enseguida; me gusta mucho lo que dices sobre "ir disipando los tiernos sentimientos..."
Gracias amigo mío, besos.

Shigenobu dijo...

Buenas Carolina. Llevo cuatro capítulos y debo reconocer que me he enganchado. Usar palabras japonesas recrea la atmósfera que estás leyendo y la relación entre Hanako y Takeshi está muy lograda. Sus personalidades están bien definidas.

A lo mejor es pronto para decirlo, pero me gustaría imbuirme un poco más del ambiente histórico de aquella época, la política de los daimyos, de las familias, de la religión, la sociedad. Aprovechar la trama para recrear una visión más global de lo que sucedía. Bueno, todavía me quedan muchos capítulos...

Enhorabuena Carolina.

Carolina dijo...

Querido Shigenobu:
Gracias de nuevo por tus palabras, me animan a seguir escribiendo. Como ya te comenté, esto no son más que borradores. Entiendo que quieras saber mucho más sobre historia, política, religión, etc. Eso está previsto también, sino la historia no tendría sentido. En estos momentos estoy ampliando (y mucho) estos borradores para darle ese sentido que tú, y yo también, andamos buscando.

Gracias por leerme, arigatô...