O-KAERI NASAI

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sábado, 18 de julio de 2009

SENNINBARI



Meigetsu ya
Ittemo ittemo
Yoso no sora

La luna llena
No importa adonde vaya
El cielo me es ajeno



Miró al horizonte, fino y lineal marcado por el cielo contra la tierra, como la directriz de su nacimiento se marcaba rasgada en sus oscuros ojos y la cicatriz de su frente. Bajó la mirada... por la luz, la claridad del sol, entrececerró los párpados aún más y ocultó su mirada bajo la palma de su mano levantada a la altura de sus cejas.

Y tocó, percibió, la Senninbari...

La tela blanca se amoldó a las huellas de sus dedos, como obedeciendo las órdenes de un siervo sin dueño. La cinta de las mil puntadas cobró vida y habló, aún sin antes haber sido preguntada.
La obediente, la que contenía atrapada en su trama las mil historias, anudada al símbolo del Imperio del Sol Naciente, deseaba contar los sentimientos de las mil mujeres, las mil voces que acompañarían al Tokkôtai en su camino a la gloria, ondulante en su viaje, rápido como el viento.

Sintió la buena suerte transmitida de generación en generación, combate tras combate, ejército incansable de hombres apoyado por mujeres firmes, atravesando su pensamiento, con hilos de seda rojo y cabellos oscuros como negro mármol apoyados en su frente.

Sintió bajo sus dedos el Bu-un-cho-kyu y se sintió perdido en el gran océano del que formó parte desde su nacimiento, de su línea de horizonte al que le guiaban siempre sus ojos rasgados siguiendo la luz de la blanca tela, guiado en la eternidad por las mujeres del año del Tigre, aspirando su fuerza y su ferocidad, siguiendo la estela de sus puntadas enlazadas con la Hachimaki que lo conduciría a su destino...


Y tomó la última copa de sake.

Con ella, las mil puntadas se convirtieron en mil llantos, mil afiladas espinas atravesando su mente, mil voces cantando juntas, mil caminos hacia el Cielo y la Gloria...


El abrazo de una madre a su hijo en la dura despedida, el llanto de una niña inocente, el último beso de amante de una esposa, mil sentimientos junto a sus pensamientos.


La cicatriz le quemaba en la frente bajo la Senninbari, proyectando el fuego rojo de la seda de las mil puntadas.

Recordó entonces el día en que su vida se salvó por aquella cinta anudada en su cabeza, recordó la bala perdida durante la guerra en China que rozó su rostro y el silbido que produjo en sus oídos, el sonido de la muerte pasando de largo. Ese día, la sagrada cinta ardió en el mismo fuego de seda de sus rojas puntadas, la tela se abrió como una flor atrapando a la Parca en su interior, permitiéndole seguir viviendo unos pocos años más y el tigre bordado en uno de sus extremos rugió feroz en la trama, demostrando el coraje de su portador.

Senninbari, la Protectora, otorgó el valor que necesitaba el soldado y lo preparó para el camino, anudó fuertemente su corazón al triunfo y a las mil voces que resonaban en su interior.

La cicatriz de su frente ardía con las puntadas rojas como la sangre, unidas en un mismo destino de honor y muerte... de cielo y vida...



SENNINBARI : "Cinta de las mil puntadas".
TOKKÔTAI : Piloto japonés suicida gurgido durante la 2ª Guerra Mundial, en occidente conocido como "Kamikaze".
BU-UN-CHO-KYU : Eslógan bordado en la Senninbari que significa "Eterna suerte en la guerra".
HACHIMAKI : Cinta de tela roja o blanca que los japoneses se anudan a la cabeza como símbolo de esfuerzo o constancia. Durante la 2ª G.M. los pilotos japoneses se la colocaban con el símbolo del sol naciente en la frente para verse protegidos de los espíritus malignos, y les infundía el valor necesario para acometer con éxito sus misiones.
SAKE : Licor japonés elaborado a partir del arroz.

Nota de la autora: La Senninbari es un símbolo tradicional japonés, es un amuleto de buena suerte que llevan hombres y mujeres, para superar un exámen, un parto, cualquier situación difícil. Durante las guerras a las que los japoneses se enfrentaron, se utilizó con la misma condición, además de significar su "conformidad" con estar lejos de casa y con el deseo de un pronto y seguro retorno.
La Senninbari está bordada con hilos de seda rojo y algunas veces incluso se entrelazan cabellos de las mujeres que la bordan, mujeres que, como indica la tradición, nacieron durante el "Año del Tigre", de ahí que algunas cintas lleven este animal en la tela.
La cinta puede ser llevada a modo de cinturón, con lo cual se la llama "Senninbari-Haramaki", o en la cabeza, recibiendo el nombre de "Senninbari-Hachimaki", como la cinta del sol naciente.
Los colores predominantes son tela blanca y puntadas rojas, aunque también existen con puntadas en colores amarillo (dorado) y azul, siendo la combinación blanco-rojo la considerada portadora de mejor suerte.

Este relato es propiedad de su autora y está protegido

4 Hablan los Danna:

Noa dijo...

Carolina después de leerte siempre me quedo pensativa, reflexionando y ... sin palabras. Aprendo constantemente con tus relatos, nos trasladas a esta cultura mágica y nos sumerges en ella por completo. Adoro tus historias, eres genial.

Un abrazo muy fuerte.

Carolina dijo...

Queridísima Noa, nunca me tomé en serio escribir pero gracias a vuestros comentarios me estoy planteando publicar mis relatos.
Si he conseguido emocionaros, hacer pensar y reflexionar sobre un mundo maravilloso y bastante desconocido, me considero muy satisfecha. Hablar sobre una cultura que no es la mía me exige esfuerzo y dedicación, horas invertidas en darlo a conocer, pagadas de sobras con vuestros generosos comentarios. Tú sí eres genial y escribes de maravilla, todas lo sois.
Besazos de geisha y un fuerte abrazo de samurái!!

Sidel dijo...

Jejeje, tienes que publicar ese libro porque es una auténtica joya...La verdad es que nos metes de lleno en estas historias del japon, que cada vez me gustan más. Esta por ejemplo refleja que es un pueblo supersticioso, portan amuletos que en el pasado significaron mucho y fueron auténticos simbolos, como el emblema del sol naciente...La verdad es que es realmente interesante, si hasta estamos aprendiendo algo de japones y me encantan los Haikus del principio. Esperamos ansiosas tu nuevo relato. Besitos!

Mjesus dijo...

Con cada relato aprendo algo nuevo sobre esta sorprendente cultura. No me canso de decírtelo; tus relatos son maravillosos.
Besos