O-KAERI NASAI

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domingo, 12 de julio de 2009

KAZAN




Kokoro shizuka
Ni yama no okifushi


El corazón en paz
La vida diaria de las montañas











Honshu se despertó con un cansancio aletargado debido a las calurosas horas del verano, sudorosa y húmeda, aprisionada en un espasmo de calor agobiante e inacabable, desperezándose de un adormecimiento insoportable, impidiendo cualquier movimiento vital a sus habitantes, deseando la llegada del invierno y su frescor.

El Grande, el Kazan, también despertaba de su largo sueño, ronroneando amenazador, dulce como un pequeño felino, amenazando con rugir fiero cual tigre agazapado...

Un espeso y negro humo surgió de sus fauces, despertando la furia acumulada en sus entrañas, aviso del enfado acumulado durante siglos.
La visión desde su cima resultó ser unos ojos vigilantes al mundo, ojos compuestos de diferentes materiales, unidos en un solo corazón, latido de la Tierra y mirada atenta al espacio del oeste, Tokio..., el punto de encuentro..., lanzando sus besos a la ciudad en forma de burbujas de aire y vapor, de nubes piroclásticas...

Las mujeres de Honshu desafiaron a Fuji, la retaron a duelo, protegiendo sus vidas y sus hogares, pues la era Meiji había concluído y buscaron en su cima la salida del sol, el orto reconciliador entre hombre y naturaleza.

El monte detuvo por unos instantes su bramido, respetuoso con las exigencias de las mujeres. Su furia se apaciguó por unos instantes y llamó a Hoeizan para que le siguiera en su decisión, instalando una paz ficticia en la ladera de la montaña, paz antes de la gran tormenta.

La más poderosa, Fujisan, La Rica Montaña del Samurái, intentaba conservar sus fuerzas para el asalto final, aquel en el que arrasaría la parte del mundo conocida hasta no dejar nada en pie, sepultando con su lengua de fuego todo provocamiento y necedad, todo orgullo y soberbia, asentando un nuevo terreno fértil de vida para acoger a las generaciones de los siglos venideros.

El monte sagrado, el antiguo vigía, no consentiría, jamás, que nadie fuera tan alto como Él...

KAZAN : Volcán
HONSHU : Isla de Japón donde se encuentra el volcán Fuji Yama
MEIJI : Período en la historia de Japón (finales del s. XIX), en el que estaba prohíbido a las mujeres llegar a la cima del Fuji Yama
HOEIZAN: Segundo pico del Fuji formado en el período Edo, en la última erupción de 1707
FUJISAN : Nombre correcto del volcán Fuji Yama


Nota de la autora: Después del surgimiento de los samuráis en el Japón feudal (siglos XII a XVI), se empezaron a utilizar los caracteres kanji actuales para "Fuji". Fu significa "riqueza", mientras Ji es "samurái". Finalmente San, significa "montaña", por lo que el nombre completo es Fujisan (La rica montaña del Samurái).
En castellano se ha popularizado mucho la escritura "Fujiyama", a pesar de que es incorrecta en japonés. La razón es que el kanji "montaña" se puede leer "san" o "yama", según el nombre en cuestión, pero en este caso se debe leer "san".
Los japoneses suelen recordar la altura de esta montaña, 3.776 m., como MINANARO, "MI" por 3, "NANA" por 7, "RO" por 6, y se enseña a entender como "tomar ejemplo al monte Fuji" y ser tan alto como él, en lo espiritual.














Este relato es propiedad de su autora y está protegido

3 Hablan los Danna:

Sidel dijo...

Tiene que ser alucinante ver este volcan, desde pequeña imaginaba como sería por que en muchos dibujos japoneses, que me encantaban, hablaban de volcanes, siempre sentí curiosidad de como serían en realidad, tu sin embargo los has convertido en algo mucho más profundo, explicando que los japoneses quieren igualarse a él por la altura de su espiritualidad. Una comparación que para mi se puede traducir en aspirar a ser mejor persona con un espiritu bueno y fuerte. Gracias por hacerme pensar, besitos!

Carolina dijo...

Querida Sidel, acertaste con la interpretación del relato. Los japoneses tienen una vida espiritual intensa y en todas las cosas encuentran puntos de referencia para guiar sus vidas. El volcán Fujisan les impulsa a una vida mejor, "más alta", pero también les recuerda con sus esporádicas erupciones, que aspirar a ser mejor no debe implicar soberbia ni vanidad, o de lo contrario, Fujisan los arrasará con su fuego.
Besos de geisha!!

Mjesus dijo...

Tus relatos son impresionantes, Carolina. Has convertido la erupción del un volcán en algo mágico y bello.
Besos.