O-KAERI NASAI

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lunes, 20 de abril de 2009

EN MUSUBI






Kimi nakute
Makoto ni taidai
No kodachi kana

Sin tí demasiado enorme
sería el bosque











El Ronin desenvainó su sable y observó el filo a la luz del sol poniente. Un destello brillante recorrió la hoja desde la base hasta la punta cegando sus ojos por unos instantes. Apartó la mirada y observó a la mujer, segura, valiente, y se aproximó a ella dejando tan sólo un leve espacio entre sus rostros, el suficiente para que sus alientos se mezclaran en uno solo.
La miró directamente a los ojos y sintió como si su propia espada le atravesara el corazón, produciendo un estallido de calor, estremecedor y único, y sus labios empezaron a temblar sin permitirle pronunciar una sola palabra, ni emitir un suspiro. Sólo percibió la tensión insoportable apoderándose de su cuerpo y pensó, por un segundo, que ése sería un buen momento para morir...

Ella sostuvo su mirada, sus sentidos en alerta esperando el próximo movimiento. Sus manos, temblorosas, se aferraron a sus ropas como si en ellas encontrara el apoyo necesario para no caer y mantenerse en pie. Se recostó contra la fría pared pero no la sintió así, pues un fuego inaudito, incomparablemente intenso que no había sentido jamás la invadió por entero y por un segundo pensó que empezaría a arder...
Siguió mirándolo a los ojos y su corazón dejó de latir y toda su hermosa cara se tiñó de rubor y no pudo impedir que sus labios se entreabieran, dejando escapar un murmullo incomprensible y un leve gemido.
Se inclinó hacia el hombre y aspiró su olor a tierra, sudor y sangre y una de sus manos se alzó unos centímetros para tocar su rostro, pero se contuvo un efímero instante, el mismo que él aprovechó para rozarle la muñeca con un toque de seda en sus dedos. Fue entonces cuando ella pensó que ése sería un buen momento para morir...

El guerrero dió unos pasos hacia atrás conteniendo el aliento, y elevó su sable hacia ella. La hoja produjo un sonido peculiar al cortar el aire, imitando el zumbido de un insecto libador. El extremo del arma apuntó directamente a su blanco y fino cuello desnudo dejándola sin respiración, pero sus años de disciplina se impusieron frente a la agresión y mantuvo la calma, serena e impasible, a la espera del momento final en el que todo terminaría.

Pero el momento no llegó, el tiempo se había detenido y se preguntó si en ese instante el soldado podía leer sus pensamientos, tan íntimos, tan cálidos y prometedores...
De repente, en un rápido movimiento que atrapó la luz del sol, sintió la fría espada rasgando sus vestidos y percibió la caricia de la ropa sobre su piel cayendo por sus costados.
No se movió, no intentó ocultarse. Se mostró con orgullo sintiéndose vencedora, y él se acercó despacio y la cubrió en un abrazo de rendición, como la oscuridad cubre a la luz y la noche abraza al día.
Y no hubo más espacio entre ellos que el de sus destinos encontrándose...

EN MUSUBI: Encuentro de Destinos, matrimonio
RONIN: Samurái, guerrero sin señor feudal convertido en mercenario
Este relato es propiedad de su autora y está protegido

3 Hablan los Danna:

Belén dijo...

Hacía días que no me pasaba por aqui y no por no tener ganas, ya sabes que es por falta de tiempo...

Sigo pensando que las historias son fascinantes y que deberías recopilarlas en un libro.

Naoko Hatake dijo...

yo yo yo apoyo a belen !!!
eres excelente, este me encanto ^^ me conmoviste ^^ segui asi besos

Sidel dijo...

Sensualidad, tensión, lucha y un final apasionado, me ha encantado!!!!Yo pienso como las demás.Deberias recopilarlos y hacer un libro con ellas, te aseguro que yo lo compraría, jeje. Muy bello como siempre ;)Besitos!