O-KAERI NASAI

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sábado, 18 de septiembre de 2010

RAN. Capítulo XXXIV: "YUKI" 雪. La Nieve Protectora.



Higoro nikuni
Karasu mo yuki no
Ashita kana

El cuervo horrible
¡Qué hermoso esta mañana
sobre la nieve!

Monte Fuji,
yo me desposo contigo,
visto de nieve.

 
 
Hanako y Bara estrenaban su recién nacida amistad entre risas y conversaciones a las que se unió Hoshi entusiasmada, después del recelo inicial que sintió hacia La Rosa. Todas sus preocupaciones se desvanecieron en cuanto los pensamientos y sentimientos de Bara lograron crear un clima de confianza entre las tres mujeres. La guerra provocaba cambios inesperados, alianzas impensables y extraños compañeros de vida. Las risas de las mujeres confortaban los corazones de los soldados en todos los rincones del campamento mientras seguían con sus vidas y planificaban la nueva estrategia a seguir. Los hombres se hallaban reunidos en la tienda principal, el centro de operaciones y toma de decisiones del shogún Ashikaga. Hanako abandonó a las mujeres para ofrecerles té a los combatientes. La ceremonia, el chanoyu, les ayudaría a relajarse y a confiar en sus decisiones. La Flor lo dispuso todo en la tienda para calentar el agua que serviría a las hojas de la planta tradicional para la infusión. Se arrodilló en el suelo con elegancia, como una flor que cae abatida por el viento y luego se irguió con la espalda muy recta, con la dignidad propia de las mujeres educadas en las tradiciones, y se preparó para iniciar la ceremonia...
 
Raion Kenji escuchaba con verdadero interés las palabras de Kasumi. El Hijo de la Niebla era todo un consumado experto en el arte de la oratoria...pero a él no le convencían sus palabras. Dejó de pensar en lo cínico que le sonaban sus argumentos para volver a centrar su atención en lo que decía el traidor:
 
-Amigo, -suspiró Kasumi-, debemos reunir a tus hombres y dirigirnos a territorio Hosokawa. La guerra debe continuar, debemos aplastar a Yanama y al shogún.
El León alzó los ojos al cielo, como buscando ayuda para que sus palabras hicieran entrar en razón a aquel zoquete sanguinario, y respondió con furia:
-Hosokawa no desea volver a tener tratos contigo, y yo tampoco. No sabes lo que dices y no mides tus palabras. Mi señor desea más poder, eso es cierto, pero yo no. Yo sólo deseo que esta guerra termine cuanto antes, volver con mis hombres a nuestras casas y nuestros trabajos. No cuentes conmigo para iniciar otra batalla.
-Tú no tienes coraje, Kenji, no quieres luchar porque le tienes miedo al poder, -respondió Kasumi.
-Lo que tú no tienes es honor, Hijo de la Niebla, no tienes decencia. Te vendiste a un clan traicionándo a los tuyos por ese poder. Esa palabra me da miedo, es cierto, porque es una palabra que enfrenta a los hombres y provoca su destrucción. No quiero poder, sólo quiero que mi pueblo viva.
-Eres un cobarde...
-No, Kasumi, el cobarde eres tú y los que te siguen, -Kazahaya bajó la mirada, asustado-. Quiero que te marches y no vuelvas a mis tierras.
-Organizaré un nuevo ejército y acabaré con todos vosotros.
-Pues que los dioses te ayuden, porque ni yo ni Hosokawa moveremos un dedo por tí.
 
Bara se retiró hacía ya unas horas, necesitaba un descanso por las emociones experimentadas a lo largo de la semana. Desde que Nakamura la hiciera su prisionera, no había vuelto a encontrarse con él y lo echaba de menos..."Yoshimi...ai shiteru", murmuró suavemente.
-Ai shiteru, amada...,-respondió Nakamura Yoshimi entrando en la tienda que cobijaba a Bara.
La Rosa sintió un espasmo de placer y vergüenza, de timidez y alegría y su rostro se ruborizó, hasta un límite en que pensó que su piel haría arder la seda de su kimono.
-Nakamura-san...has venido, -Bara habló en voz muy baja.
-Debía verte, necesitaba verte.
-¿Por qué?. No soy más que una prisionera.
-Eres más, mucho más, Bara...eres mi vida, y si aún no lo has entendido, vengo a explicártelo.
-Lo cierto es que no entiendo nada, hace mucho tiempo que ando perdida y no sé qué explicaciones vas a darme.
Nakamura se aproximó a la mujer. Alzó su mano para apartarle un mechón de negro cabello que caía sobre su cara, y Bara tembló al sentir el roce de sus dedos en su piel. Lo miró a los ojos, fieros, rasgados y oscuros del samurai, cubrió con su mano la mano de Nakamura y la llevó a sus labios. Besó cada uno de sus dedos, incitándolo a un nuevo encuentro, y los llevó hacia uno de sus pechos, preparados para la caricia. Nakamura Yoshimi cerró los ojos, para percibir con más fuerza el tacto de seda de la piel de Bara, y tocó lo que se le ofrecía, con ternura y violencia a la vez, mientras Bara se apretaba a su cuerpo, con fiereza y lujuria, caderas contra caderas, en un baile antiguo que no dejaba nada a la imaginación. El soldado la besó con ansia, devorando su esencia, absorviendo su aliento, fundiéndose en ella. La desnudó lentamente, siguiendo el rastro, el perfume a rosas que se desprendía bajo cada centímetro de piel expuesta. Las manos volaban sin posibilidad de retorno, conociendo el valle de los pliegues de sus cuerpos, ahondando en sus intimidades, besando cada marca, cada cicatriz del cuerpo y del alma.
Nakamura guió el cuerpo de La Rosa hacia el horizonte cómodo y la besó de nuevo, recogiéndole el cabello en alto, estirándolo entre sus dedos, acariciando su cuello...
-Ai shiteru, Bara, mi amor...
-Amor, tomodachi, ai shiteru, no me dejes, no ahora.
-Jamás, Bara, jamás...
El samurái la continuó acariciando, lamiendo su cuerpo, queriendo conocerlo todo, hasta lo desconocido para la mujer. Llevó hasta el límite sus ganas de saber, su deseo, con sus manos, con todo su ser, hasta introducirse en el cuerpo perfumado con rosas que perdía el aliento entre sus brazos. Bara gimió de placer ante la invasión, toda ella estalló como un globo al que se le ha dado demasiado aire, demasiada pasión. Abrazó al samurái con sus brazos y piernas, envolviéndolo con sus suaves caderas, mientras recogía los últimos temblores de placer del soldado...y dió gracias a los dioses por un nuevo momento de felicidad en su solitaria vida.
 
 
 
 
Ashikaga miraba con el ceño fruncido a Takeshi.
-¿Dónde se habrá escondido el traidor?
El shogún daba vueltas inquietas sobre el plano de la región, marcado con las posiciones de sus ejércitos.
-Creo que se habrá dirigido hacia los dominios de Hosokawa, -dedujo Takeshi-, es lo lógico, teniendo en cuenta su antigua alianza con el clan.
Mientras los hombres conversaban, Takeshi no podía apartar sus ojos de la concubina, quien continuaba con la ceremonia del té, preparando la bebida tradicional, junto a una botella de sake para animar las almas abatidas...Hanako apartó las mangas de su kimono para dejar al descubierto sus muñecas y comenzó con el ritual. La danza de sus manos invitaba a beber, a saborear el té. El Wabi* comenzaba con espiritualidad, con una emoción que se apoderaba de sus manos y de su mente. De repente, fue consciente de la mirada de Takeshi, de sus ojos sobre sus manos y su cara...y le ofreció un Ichi-go, Ichi-e, un encuentro a través del té que jamás se volvería a repetir. El aire cortado por las manos de Hanako llegó como aire puro a Takeshi y éste reconoció el amor que la concubina le transmitía junto con el aroma del té... Ashikaga, tuvo que interrumpir sus pensamientos y devolverlo al presente.
-Takeshi...¿estás con nosotros?
El samurái volvió a la realidad sin dejar de mirar a Hanako, suspiró y absorvió los aromas del té y del amor prendido en el aire.
-Sí, mi señor, estoy con vosotros y sé dónde puede hallarse el traidor Kasumi.
El shogún aspiró a su vez el olor del té y preguntó:
-¿Dónde crees que está, amigo mío?. Cuéntanos qué es lo que sabes.
-Bien, creo que siendo leal, a su manera, a Hosokawa, habrá pedido ayuda a alguno de sus hombres, a algún proscrito que vive su vida en los montes, un ashigaru sin nada que perder. Podríamos intentar buscarlo en la guarida de Raion Kenji, para empezar. Es uno de los más fieles aliados contrarios al clan Yanama.
-No estoy muy seguro,-respondió Ashikaga con el ceño fruncido-. No estoy nada seguro.
-Pero podemos probar, mi señor, -Taro intervino-. Es muy probable que se encuentre en su campamento.
El gobernador de Japón meditó unos instantes y, mirando a los ojos de los hombres, respondió:
-Bien, estudiemos el campamento de Raíon, y decidamos cómo actuar.
Los soldados se relajaron tomando vasos de té y Takeshi volvió a soñar con el aroma de la hierba y el perfume de Hanako...
 
Acababa de recoger todos los preparativos del té y sabía que los hombres preparaban una nueva incursión. Alejarse una vez más de Takeshi le suponía un dolor inmenso. Resolvió reunirse con Bara y Hoshi para compartir su pena, pero Bara estaba en la tienda de Nakamura, resolviendo sus problemas, para bien, deseaba, y Hoshi estaba con Taro, despidiéndose a su manera, bravo por su amiga.
Pero se sentía tan sola...terminó de recoger los instrumentos del chanoyu y se dirigió a las tiendas de las mujeres. A mitad del camino sintió un fuerte brazo agarrándola por la espalda y obligándola a entrar en una de las tiendas de los soldados.
Se encontró cara a cara con Takeshi y su voz se volvió un murmullo:
-Amor, qué...
-Shhh, calla, mi vida, quiero despedirme de tí, y dejar mi aroma en tu cuerpo como tú has dejado el tuyo en mí...esta tarde, con la ceremonia, con la caída de los primeros seppen...
-Takeshi, yo...quiero tu olor, para mí, para que me acompañe en la eternidad.
El samurái la obligó a pegarse a su cuerpo, la doblegó y besó sus labios. Aspiró su aroma deseado y se despidió de su Flor.
La misión encomendada le pareció un juego de niños, tenía el sabor y el olor de su amada en los labios.
 
 
YUKI 雪 : Nieve.
SEPPEN 切片 : Copo de nieve.
"AI SHITERU" : "Te amo".
TOMODACHI : Amigo.
WABI : Celebración de la ceremonia del té con humildad.
ICHI-GO, ICHI-E : Literalmente, "un encuentro", "una oportunidad", algo que se debe atesorar pues no volverá a repetirse jamás. 
 
 
Kaikus:
Matsuo Bashô (1644-1694). Traducción de José María Bermejo.
Carma Carpentero. "Haikus para Maiko". Gracias Carma, por inspirarte en mí.
 
Este relato es propiedad de su autora y está protegido.

12 Hablan los Danna:

Xibeliuss dijo...

Me he tenido que poner al día a la carrera, pero ¡qué gozada volver a meterme en la historia... y en ese Japón mítico!
Un abrazo Carolina

Carolina dijo...

Ay, amigo!! Y no sabes cómo echaba de menos escribir, y a vosotros!!
A ver si ahora puedo poneros más capítulos sin tardar tanto.
Un beso, samurái de Sanabria

Sidel dijo...

El ejercito del Shogun, va a llegar tarde, porque es probable que cuando visiten al León, el traidor se haya esfumando entre su niebla, pero bueno hallarán más pistas sobre él, para atraparlo de una buena vez. En cuanto al encuentro de Bara y Nakamura...delicioso!!! Quiero más capítulos!!! Besotes!

Carolina dijo...

Jaja, Sidel, ¿se escapará de nuevo?, ¿si o siiii? veremos a ver...desde luego que el amor flota en el aire (Love is the air...), yo también quiero máaaaas...besotes de geisha!!!

Nieves Hidalgo dijo...

¡Anda que no echaba yo de menos mi relato!
Ha sido una gozada.
Carolina, qué escena de amor tan maravillosa. Qué ternura. Me ha encantado.
Cárgate ya al malo, por favor. Cada día me cae peor. aaggggg.

Besos impregnados de sake.

Carolina dijo...

¡Anda que no te echaba yo de menos!
La gozada es recibirte en esta casa!!
Ay sí, es que estoy tierna y romántica, aunque alguna batallita más no vendría mal...seguida de amor, muuuucho amor, jaja
Yo también tengo ganas de cargarme a ese hijop...
Besos de sake y té...

Arena dijo...

Que despedida mas...mas..tierna y delicada, !ains!
Abrazos

Carolina dijo...

Es que, es que...también soy tierna y delicada cual dulce aprendiz de geisha...
Abrazos de samurái, Arena-san

MiánRos dijo...

Vuelvo a implicarme en el nudo de pasiones, de rivalidades y odios de la saga. Te descubro suelta y ardiente, y con tanta fuerza narrativa como te dejé, bravo, Carolina.
Un fuerte abrazo, amiga.
Mián Ros

Carolina dijo...

MiánRos, me ruboriza tu comentario, de veras! Me siento como una niña pequeña a la que pillan en un momento "inoportuno"...qué delicia...
Muchos besos, amigo mío.

Nieves Hidalgo dijo...

¿Qué pasaaaaaaaaaa?
¿Por qué no hay más?
Estarás de baja forma o con artritis, me importa poco, pero no nos puedes dejar así.
¡Esto no se hace!

Venga, escribe, que estás de un vago que asusta, camarada.

Besos, mi bucanera preferida.

Carolina dijo...

Nieves, ya tengo la mitad del siguiente capítulo, pero me está costando horrores, cuando siempre los he escrito de un tirón...este puñetero bloqueo que tengo...
pero estoy en ello y espero poder colgarlo esta noche o mañana a más tardar.
Besos de geisha atontada, muaks, te quiero!