O-KAERI NASAI

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viernes, 8 de enero de 2010

RONIN


Futatawi wa wataranai
Hashi no nagai
Nagai kaze

El largo puente
Que nunca volveré a cruzar
Viento de eternidad




La nieve golpeaba su rostro duramente, de forma implacable; cuchillas afiladas transformadas en copos de nieve rasgaban su piel, clavaban las garras en sus mejillas, cortando sin piedad la visión del mundo conocido, cercano y que apenas se alejaba de su visión.
Le costaba respirar, le costaba tanto...
Apenas hacía pocos meses disfrutaba de una vida junto a su daimyô, su poderoso señor. Afilaba su fiel "segadora de almas", la poderosa katana que relucía bajo los rayos del sol hasta cegar los ojos de todo ser vivo, deslumbrante y aterradora.
Ahora, era un ser que vagaba sin rumbo, un hombre errante y olvidado, como una ola en el mar, ola esperando a romper en una playa cálida, tibia y acogedora de espíritus solitarios como el suyo.

En el camino de soledad, intuyó que una sombra acompañaba sus lentos pasos...
-¿Quién eres?-, se atrevió a preguntar.
-¿Quién crees que soy?, respondió la sombra.

El ronin detuvo sus movimientos, hasta su respiración quedó en suspenso... la mano derecha empezó a desenfundar su preciosa katana, la izquierda tocó su cintura buscando la wakizashi, pues un soldado no debe perder en ningún momento el contacto con sus amadas señoras, sus protectoras.

El ronin se revolvió entre las sombras que empezaban a acongojarle, y volvió a preguntar:
-¿Quién eres?-

Sintió el viento ulular en los oídos, la nieve seguía golpeándole fuertemente el rostro, y cerró los ojos un instante, dejando que el frío aturdiera sus sentidos y abotargara su mente. No podía creer que nadie más, salvo él, estuviera a su lado. Nada podría seguir vivo bajo la nieve fría cubriendo toda la superficie extendiéndose a su alrededor.

-¿Quién crees que soy?-, repitió la sombra.
-Eres mis fantasmas, mi vida oculta, mi pasado-, respondió el ronin, desafiante.

La tormenta de nieve empezó a tornarse más densa, más violenta, más blanca, y el antiguo guerrero comenzó a mostrarse más altivo y más valiente...

-No te temo, ¿me oyes?,-
El eco acompañó su voz...
-Sé quién eres...-, siguió el ronin. -Eres mi Yo, mi espíritu errante, la voz que sigue conmigo, la esencia que me habla para que no desfallezca, para que no me canse, para que cruce el puente y no vuelva a mirar a atrás.

Quieres que abandone los placeres de palacio, mis privilegios como soldado, las riquezas, el amor de una mujer y el poder sobre los míos.
Quieres toda mi vida... pues tuya es.
Quieres que deje el mundo que conocí y que siga al sol.
Quieres que sea libre, que sea viento de eternidad.
No tengo nada, salvo mi honor, mi palabra, mi fuerza y mi juventud.
Te entrego mi alma, pues perdido el poder y perdido mi señor, perdí mi corazón...


RONIN: Un rōnin (浪人, rōnin) (literalmente "hombre ola" – un hombre errante como una ola en el mar) era un samurái sin amo durante el período feudal de Japón, entre 1185 y 1868. Un samurái podía no tener amo debido a la ruina o la caída de éste, o porque perdía el favor de éste.

Nota de la autora: la manera más sencilla que había para que un samurái acabara siendo ronin era a través del nacimiento. El hijo o hija de un rōnin también era rōnin, siempre que no renunciara a su estatus. A menudo el rōnin por nacimiento soñaba con demostrar su valía para poder jurar lealtad con un clan, convirtiéndose así en un verdadero y auténtico samurái. Aunque esto ocurriera de vez en cuando, era algo infrecuente, reservado a los más talentosos, pues pocos daimyō estaban dispuestos a sentar un precedente permitiendo que un rōnin entrara en su clan. Más a menudo los rōnin eran enviados en ciertas misiones con la promesa de la admisión, para luego negársela basándose en algún tecnicismo.


En la actualidad, en Japón se le suele llamar rōnin a aquellos estudiantes que, habiendo suspendido el examen de ingreso a la escuela o universidad que han elegido para cursar sus estudios, deciden pasar el proximo año estudiando para aprobar nuevamente el examen. Este significado es metafórico: al igual que el rōnin histórico no tenía amo a quien servir, un estudiante rōnin es el que no tiene escuela donde estudiar. Existe asimismo un sentimiento de vergüenza y deshonra al haber suspendido el examen.


El término oficial japonés es kanendosei (過年度生),

DAIMYÔ: Señor feudal japonés.
KATANA: Espada del samurái, ronin.
WAKIZASHI: Segunda espada del samurái, ronin, más corta que la katana.
 
Este relato es propiedad de su autora y está protegido.

12 Hablan los Danna:

Xibeliuss dijo...

El relato, fascinante.
Pero hay una cosa que no me queda muy clara: ¿Por qué los señores eran reacios a aceptar a Ronin? ¿Dudaban de su lealtad
Un abrazo.

Arena dijo...

Me he pasado en silencio por tu blog muchas veces ,gracias a Xibeliuss conocí este sitio y es precioso por la delicadeza que muestras en cada una de las entradas,siempre me llamó la atención esta cultura, y con tu permiso desde hoy, me quedo aquí.
Un saludo

Carolina dijo...

Querido Xibeliuss: un Ronin es considerado un paria, tanto si lo es por nacimiento como si fue samurái y perdió a su Señor.
Un Ronin siempre, siempre conserva hasta la muerte su lealtad hacia su Señor, así que, ningún otro Señor querría entre los suyos a un Ronin, del que nunca acabaría de fiarse, nunca estaría seguro de su fidelidad hacia él. Besos!!

Arena: También te conozco a través de Xibeliuss, es un placer que te quedes aquí. Bienvenida y un abrazo!

Kassiopea. dijo...

Hola Carolina, impresionantes estos relatos tuyos.
Volveré por aquí para seguir leyendo.

Gracias por tu visita y por tu aporte a mi entrada de hoy sobre los samuráis. La verdad es que es un tema que desconozco bastante y me he tenido que fiar de la información que he encontrado por ahí. Espero que no se aleje demasiado de la realidad.

Saludos.

Carolina dijo...

Querida Kassiopea: tu entrada sobre los samuráis es correcta, todo lo que expones es cierto, así que no te preocupes, me gustó.
Me alegra mucho que te quedes por aquí, pues me encanta Paseando por la Historia, aunque a veces no tengo tiempo de dejarte comentarios. En fin, bienvenida a tu casa y un beso!

La Bruja dijo...

Hola, guapísima, qué alegría verte por estos lares. Me alegra ver que has vuelto con la inspiración y la creatividad al 200%. Un besazo enorme.

Sidel dijo...

De vez en cuando todos debemos tener un encuentro con nosotros mismos, explorar nuestros pensamientos y sentimientos y decidicir que hacemos con ellos o que tipo de persona queremos ser o no ser. Tu relato me ha hecho pensar. Me ha encantado! Lo de ser Roni me parece muy injusto, hacían el trabajo sucio y luego no les admitian en el clan es como ser el eterno renegado, que vida más dura. Siempre aprendo algo nuevo contigo por eso me encantan tus enseñanzas! Besitos Sensei!

Carolina dijo...

Querida Sidel: es verdad, los Ronin lo tenían muy difícil, pero también eran libres, después de años de servidumbre hacia un Señor. Algunos se ganaban bien la vida como mercenarios, otros se retiraron y se dedicaron a la agricultura, las artes, la enseñanza o se convirtieron en monjes. Te agradezco mucho que me llames "Sensei", pero no lo merezco, es un título reservado a los grandes maestros, y a mí me queda toda una vida para aprender.
Gracias cielo, un beso de Geisha!

El Guardián de la Mazmorra dijo...

Con una maestra como tú, las clases siempre son más amenas ;-)

Francisco dijo...

Precioso relato, Carolina. Parece que estoy viendo la escena por el realismo con que la describes. Se nota que conoces el mundo oriental al dedillo. Por fin sé cómo se llaman las dos espadas del samurai.

Carolina dijo...

Marcos, pues yo no me considero maestra, me queda mucho que aprender y lo hago de tí y de todos, cada día.
Gracias, mi dibujante favorito...besos.

Carolina dijo...

Paco, me alegra que te haya gustado el relato, aunque tiene muchos fallos y estoy ahora corrigiéndolos...¿dos espadas?...pues aun hay una tercera, aunque no es una espada pero sí un arma fundamental para el samurái.